Fej Delvahe

 

España

 

fejdelvahe@yahoo.es

 

 

40 HAIKUS PARA OBISPOS

 

 No es perversa

la impaciencia con obispos

deleitados en insulsos.

  

 ¡Ay, de ese gastarse más

en sacerdotismos y episcomanías

que en la potencia destornillada del Espíritu!

 

  Mejor obispo

de naranjas o manzanas

que de galletas y leche.

 

  

Una dieta con menos pan de obispos

y más agua del Anarquista

es ayuno necesario.

 

  ¿Se trataba

de no «pertenecer al mundo»

para «pertenecer al mundillo de los obispos»?

 

 

 Quien se encanta ante nebulosas de obispos

puede que no mire demasiado a menudo

hacia nebulosas como la de Orión.

 

 Se ven tantos

obispos marianos

y tan pocos jesusnazaretianos.

 

  Mala ruta

la de subir hasta obispo

y no bajar raudo.

  

 Fue del mar Mediterráneo

de donde surgió la especie de los obispos

que tanto teme al agua salada.

 

 Obispos aceptables

si dejan que la evangelización

les dé de lleno en su ombligo.

 

 ¡Hostia!

¡Un obispo elegido democráticamente!

¿No será hoy día de los santos crédulos?

 

 El que apunta a obispo

váyase a solear y a nadar en cueros.

Le será medicinal para entonces.

 

 Existen comunidades de seguidores de Jesús

sin sacerdotes ni obispos

y no irán al infierno por ello.

 

 Obispos nacionalistas

del nacionalismo clerical

debieran hacerse extranjeros en su nación.

 

 Profetas hay de muchas clases.

Obispos son casi todos

de clase sacerdotal.

 

 La Iglesia clérigocristiana

posee rima de obispos,

complejos artificios sin haikus.

 

 Quienes en su cristiandad

tienen poco que objetar a  los obispos

cultivan mucha tirria contra los librepensadores.

 

 Cuando los obispos se reúnen

por pelillos o comillas de liturgias

¡resulta tan habitual que Marta les prepare la cena!

 

 Sopla el Espíritu,

se agitan los desinstalados en busca de sentido,

se parapetan los obispos en su clericalismo.

 

 Rechazan mis versos como obispos,

sólo porque les solivianta

la ordinaria teología que describen.

 

 Selectos feudatarios del clan sacerdotal,

obispos por custodia, letanía, ejecutoria,

de un código de cánones al ancho de su embudo.

 

 Una cotorra cotorrea

desde una jaula de obispos

glorias a los que asisten a misa.

 

 ¡Válgame Dios!,
exclama la vieja rezadora de rosarios
al probar que su obispo es un cacho burocracia.

 

 ¿Y es fácil,

tragarse el cristianismo de obispos

sin vomitarlo de vez en cuando?

 

 Un mendigo pordiosea a las afueras de la catedral.

¿Quién pide más para su propia solvencia:

él o el obispo que está dentro?

 

 Entre la utopía y la organización

la variedad de reinos es enorme:

de Dios, de dioses  y por supuesto de obispos.

 

 La religión no es absoluta pero sí polifacética,

incluye muchos géneros e inventos,

uno muy conocido es el de los obispos.

 

 Desde lejos

ya confortan las vainas del flamboyán,

ni de cerca el obispo con sus revestimientos.

 

 De la visita de monseñor nos quedó

una reprimenda de docto en la Buena Nueva:

«Hay que formar un coro para cantar en el templo».

 

 Si algo satisface a los obispos

es que le adulen su clericalismo;

creen que a los críticos no los tienta Dios sino el diablo.

 

 Ni libérrimos ni libres somos,

bautizados a la libertad

en el mejunje de obispos.

 

 ¿Algo puede animar

estos cenotafios eucarísticos de obispos?

Quizás el almodrote de aceite, ajos y queso.

 

 Nadan los peces entre los nimbos:

los obispos ya no son in aeternum,

vienen sin mitra y van sin realce.

 

 Dicen que es amarulencia,

así contraargumentan y me la achacan.

¿Criticar el clericalismo episcopal no puede ser disenso?

 

 Un burrito libre junto al espliego

inspira más espiritualidad que

la solemne procesión presbiterial junto al obispo.

 

 Madura con limón y una pizca de sal,

la papaya puede hacerme humilde y manso,

el boato episcopal, en cambio, úlcera de estómago.

 

 Al nombramiento de obispo

se sube con currículum vitae,

al hábeas corpus se baja por derecho.

 

 Un perro realengo

huyó aullando

cuando el séquito del obispo le pisó el rabo.

 

 Las señoras vagabundas con bolsas y sin hogar

no son patronas de obispos, rectores ni cofrades

y sin embargo buscan a Dios con desesperación.

 

 No soy mejor que ningún obispo.

Pido perdón y nueces con uvas pasas.

Resulto impresentable ante su pulcritud.